Hace tiempo, en mi cambio de alimentación y hábitos, me dí cuenta que me costaba mucho gestionar los antojos, o más bien el hambre emocional.

Esos momentos difíciles, al final de un día duro, de tristeza o de ansiedad.
Por supuesto lo mejor para todo esto es parar, respirar profundamente y practicar mindfulness, yoga, deporte o darte un paseo por la montaña/playa/campo o un baño relajante…

Peeeero, a veces, necesito mimarme con algo dulce. Sobre todo cuando estoy en pre-menstrual.

Y para ello me creo rituales, que no son más que pequeños momentos para mi. Tomando algo delicioso, saboreando y diciendome que todo está bien, que tranqui, que todo pasa.

En esos momentos en vez de comerme chocolate industrial con azúcares y porquerías varias me suelo hacer una infusión de leche vegetal sin azúcar con especias (anis, canela, cardamomo, clavo…) y a veces con cacao crudo en polvo…

Pero esta última vez necesitava más dulce (y eso que yo soy más bien de salado) y más densidad y cremosidad.

Y me inventé esto 🙂

La base es la misma: Infusión de leche vegetal, en este caso de arroz y especias.

Pero le añadí dos cucharadas soperas y generosas de crema de avellanas (usé la de Amandín) y dos cucharadas de postre, generosas también, de Macaccino (una mezcla de Maca, cacao crudo y azúcar de coco de Iswari Superalimentos). Nibs de cacao crudo y canela extra 😉

Luego sentarme, mirar por la ventana (tengo la suerte de vivir en la montaña y estar rodeada de verde y pajaritos cantando todo el día) y respirar consciente y profundamente soltando todo lo que me pesa y repitiendo mi mantra para estos momentos: esto, también pasará.

 

 

 


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